El día 27 de noviembre, como acción previa a la Asamblea General de AETAPI, organizamos una mesa redonda en la que invitamos a la reflexión sobre cómo la situación sanitaria que estamos viviendo desde marzo de 2020 ha afectado a los diferentes perfiles profesionales que apoyan a las personas con TEA.

La pandemia ha generado un repentino cambio en nuestras vidas, originando un nuevo escenario a nivel mundial, con implicaciones que exceden las graves consecuencias en el ámbito de la salud, y que afectan y transforman el funcionamiento de las relaciones interpersonales, la vida cotidiana, y el desarrollo y futuro profesional en diferentes ámbitos.

Esta situación ha surgido de forma inesperada, en un contexto sin experiencia previa ni los recursos necesarios suficientes que pudieran ayudar a preverla o afrontarla desde las primeras señales de alerta, y ha puesto de manifiesto la situación de vulnerabilidad en la que nos encontramos, a pesar de los avances científicos y tecnológicos actuales. Más allá de las graves consecuencias, aún invaluables en toda su magnitud, esta situación, desde el punto de vista profesional, nos ha obligado a generar cambios, a reinventarnos, transformar formas de hacer, afrontar nuevos retos, y agudizar nuestra capacidad de resiliencia y adaptación.

En el ámbito del autismo, los y las profesionales hemos afrontado nuevas formas en la organización y prestación de servicios de apoyo, con el principal objetivo de minimizar las consecuencias negativas que esta situación puede generar en las personas con TEA, al mismo tiempo que hemos construido un conocimiento, a partir de la experiencia, que debemos compartir para afrontar los retos y oportunidades que una situación como esta crisis sanitaria han generado, efectos que solo podrán valorarse cuando el tiempo permita tener una perspectiva más objetiva de la situación y de los diferentes mecanismos de respuesta individuales y sociales.

Teniendo en cuenta todo esto, desde AETAPI nos planteamos la necesidad de generar un espacio de conocimiento y reflexión mutua con profesionales que desde diferentes ámbitos han tenido que reajustar su forma de trabajar, reorientar los servicios de apoyo, y asegurar las mejores condiciones de vida para las personas con TEA durante la pandemia.

Para ello, contamos con Carmen Martín, del Equipo de Orientación Educativa de Marbella que indicó todas las dificultades que se detectan en el día a día, no solo durante el periodo de confinamiento, sino en este nuevo curso presencial de la nueva normalidad. Estas nuevas medidas han supuesto un impacto importante en la intervención educativa y la prestación de apoyos al alumnado con TEA, que suponen un reto y una oportunidad para generar nuevas metodologías que se adapten a las necesidades educativas específicas de este alumnado.

A continuación, Isabel del Hoyo, desde el Servicios para Adultos de Autismo Cádiz hizo un repaso de los acontecimientos que vivimos desde el mes de marzo, y de los retos a las que como profesionales se han tenido que enfrentar durante los diferentes momentos, desde una perspectiva de ética profesional y de derechos de las personas.

Mario Montero, realizó una panorámica de cómo han enfrentado esta situación profesionales que trabajan en servicios y recursos especializados por cuenta propia, las dificultades económicas y también de continuidad de la atención que han vivido, y siguen viviendo, derivadas de la pandemia. También dio una visión optimista, replanteando las dificultades en oportunidades que han permitido poner en marcha nuevas acciones de intervención y desarrollo profesional.

Posteriormente, Mario Trigo Hombre aportó las vivencias y retos a los que se han enfrentado desde los servicios comunitarios de la Asociación BATA, exponiendo las nuevas fórmulas de flexibilización de los servicios hacia un modelo inclusivo y comunitario, planteando los desafíos que se han encontrado en el camino y las oportunidades de mejorar que han desarrollado, poniendo en valor la creatividad que han tenido que desplegar como profesionales durante este tiempo. Además, puso en valor el trabajo conjunto que se ha realizado entre familias y profesionales como base del éxito en los apoyos.

Francisca Cañete Torralbo, del Equipo SIDI. Centro Integral Infantil y Juvenil, plantea el cambio del rol profesional en los Servicios de Atención Temprana, derivado de la situación, pero ha surgido la oportunidad de trabajar de forma conjunta con las familias hacia un modelo de colaboración que permita seguir planteando intervenciones de calidad, mediante la confianza mutua entre profesionales y familias. Resaltó asimismo la necesidad de seguir transformando los servicios, hacia modelos que incluyan a las familias en el proceso de intervención, realizando programas funcionales que incluyan al contexto del niño/a (familia, profesionales educativas, etc.).

Por último, Rosa María Calvo Escalona, Psiquiatra y Psicóloga Infantil y Juvenil del Hospital Clinic de Barcelona comentó la situación vivida desde el sistema sanitario, desde la perspectiva de la atención a las personas con TEA desde los servicios de salud mental. El esfuerzo ímprobo por mantener la atención, desde el campo de batalla que fueron los centro sanitarios, como reto prioritario en el caso de personas con TEA en situación de crisis que no podían esperar.
En este sentido, analizó las oportunidades de adaptación que se han generado a partir de la situación. Derivado de todo ello, han desarrollado un estudio sobre el impacto del confinamiento en la población con TEA, que supone un análisis pionero de cómo ha afectado la situación a las personas con TEA.