Entrada basada en los resultados publicados el informe de resultados de la revisión sistemática promovida por el National Clearnghouse on Autism Evidence and Practice Reivew Team del Frank Porter Graham Child Development Institute .Documento completo (En inglés)

La identificación de Prácticas Basadas en la Evidencia es un paso esencial en el proceso de investigación enfocada en la práctica. Sin embargo, en ocasiones se tiende a ver como una amenaza el estudio, a nivel científico, de prácticas profesionales que se están demostrando eficaces en el día a día (Kasari & Smith, 2016).

Al contrario, también se considera por parte de los equipos científicos que simplemente identificando un conjunto de prácticas basadas en la evidencia se producirá un cambio directo en la intervención, a través de su implementación en el día a día (Odom, 2009).

Ambas ideas están incompletas, puesto que es necesario generar una simbiosis entre práctica e investigación que permita a ambos sistemas colaborar de forma conjunta para mejorar.

Los resultados de las revisiones sistemáticas desarrollados desde el campo de la investigación pueden ser muy útiles a nivel profesional, ya que aportan información comprensible sobre el avance científico en el ámbito de intervención específico. La generación de sistemas de conocimiento comprensibles y accesibles a va a permitir la incorporación de nuevas prácticas profesionales que se han demostrado eficaces en algunos lugares, extendiendo su uso y promoviendo que todas las personas con TEA puedan beneficiarse de ellas.

Al contrario, el enfocar la investigación a la realidad de la intervención, sistematizando la recopilación de aquellas prácticas de intervención que se demuestran eficaces en el día a día e impulsando estudios que permitan reforzar el nivel de evidencia de que realmente funcionan y son beneficiosas para mejorar la calidad de vida de las personas con TEA, es esencial para seguir avanzando a nivel de conocimiento.

Hay profesionales podrán recopilar la información científica e incorporarla directamente en sus intervenciones, pero generalmente se precisan pasos adicionales que permita hacer comprensible y accesible aquello que la ciencia ha evidenciado como positivo para las personas con TEA, a la realidad concreta de la intervención.

La formación continua, el impulso del desarrollo profesional y el apoyo organizacional van a ser muy importante para ello, pero lo más fundamental será el seleccionar aquellas prácticas y modelos de intervención basados en la evidencia que mejor se adapten a las características, necesidades y objetivos individuales de cada persona con TEA.

Existen herramientas, que nos permiten orientar ese proceso de selección de las mejores prácticas, basadas en la evidencia científica acumulada sobre cómo un determinado modelo de intervención ha funcionado en un determinado contexto o en un determinado periodo del ciclo vital, pero la selección de enfoque y metodologías de intervención van a depender de los conocimientos profesionales sobre la persona, su contexto, sus prioridades y las de su familia, además de las posibilidades y oportunidades que brinda el entorno y los recursos disponibles para la intervención.

El planteamiento de que cada profesional conozca los 28 modelos de intervención que se han demostrado que tienen una evidencia científica es imposible, pero el conocimiento y la utilización de determinadas herramientas científicas al servicio de la práctica, que permitan orientar la intervención de forma constante hacia un mayor impacto positivo en las vidas de las personas con TEA, va a ser imprescindible y permitirá seguir ampliando el conocimiento sobre las mejores prácticas basadas en la evidencia.