En nuestras intervenciones profesionales, pero también en el día a día de nuestra cotidianidad, es necesario promover el libre reconocimiento de todas las personas a este derecho, a través de la asunción de valores de respeto y tolerancia a la diversidad humana.

Solo así, conseguiremos que todas las personas puedan desarrollarse humanamente y conseguir sus metas personales, porque la inclusión es un derecho irrenunciable, de todas las personas y para todas las personas.

Es preciso tener claro el significado de inclusión. Para ello, vamos a recordar las conclusiones del XVI Congreso de AETAPI, celebrado en Valencia en el año 2012 y que llevaba por lema precisamente “Por la inclusión un derecho como ciudadano”. En el documento de conclusiones encontramos que INCLUSIÓN es y significa:

  • Presencia, aprendizaje y participación
  • Compromiso que supone valores como la ciudadanía, solidaridad, cooperación y equidad.
  • Proceso, no una ubicación
  • La clave para generar cambios positivos en la vida de las personas con TEA

Sin embargo, a pesar de los avances en las actitudes y sensibilización hacia la inclusión realizadas en los últimos años, seguimos contemplando situaciones de vulneración de derechos y de falta de tolerancia hacia la diversidad.

Si bien, en España tenemos un marco normativo importante, su aplicación dista de ser real en el día a día. Nos encontramos en nuestros contextos conductas que se alejan mucho de ese ideal de ciudadanía inclusiva que se recoge en las normas y que realmente es el que permitiría avanzar hacia un reconocimiento y respeto de los derechos humanos de todas las personas.

Las situaciones de acoso que sufren las personas con TEA en muchos ámbitos y contextos, derivados de la falta de comprensión y reconocimiento de esa diversidad social que enriquece, les acompañan a lo largo de toda su vida como un laste que limita sus oportunidades de participación y, por lo tanto, sus derechos.

AETAPI publicó en el año 2014 una guía sobre LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON TRASTORNO DEL ESPECTRO DEL AUTISMO Y SUS IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA PROFESIONAL dirigida a mejorar la concienciación y el conocimiento como base para generar un compromiso social, que permita generalizar un modelo de relación e intervención desde la defensa y promoción de los derechos como base y guía de nuestra práctica profesional y organizativa, hacia el desarrollo de buenas prácticas.

Sería deseable una mayor, más compartida y más fuerte cohesión hacia la cooperación que impulse prácticas acordes con el proyecto de ciudadanía y proactividad, vinculando nuestras acciones con las del resto de los agentes sociales, de forma que avancemos a ese cambio de actitudes y valores que nos acerquen a una verdadera ciudadanía.

Porque solo así, conseguiremos avanzar hacia:

  • La protección y atención a las personas con TEA, generando los apoyos necesarios, desde el máximo respeto a sus derechos, que se dirigen a promover su inclusión y participación social plena, como ciudadanos y ciudadanas con los mismos derechos y deberes que el resto de las personas.
  • El rechazo y la condena de todos los comportamientos que atentan contra la dignidad, la integridad y la vida de las personas con TEA por parte de toda la sociedad, considerando que todas las personas que formamos parte de la sociedad, tenemos la responsabilidad de no tolerar comportamientos que atenten contra los derechos humanos de otras personas.
  • La sensibilización y prevención, que permita un cambio de valores y actitudes en la sociedad que posibilite avanzar hacia el camino de la verdadera inclusión de todas las personas, desde la tolerancia, el respeto y el enriquecimiento y avance social que permite la diversidad.

Por todo ello, urge un abordaje integral que garantice los derechos de las personas con TEA en todos los ámbitos y contextos en los que desarrollan sus proyectos vitales.