Recientemente hemos recibido la noticia del fallecimiento de Sir Michael Rutter. Profesor del King College de Londres y consultor del Maudsley Hospital durante más de 50 años es, sin duda, una de las figuras más relevantes en la historia de la investigación sobre autismo, a quien le debemos mucho y desde AETAPI queremos rendirle este pequeño homenaje, recordando todo lo que nos ha aportado.

 

Rutter es una de esas figuras que, si analizamos toda su trayectoria en perspectiva sobrecoge ver todo lo que le debemos. Considerado como el padre de la psicología infantil como especialidad clínica. Entre sus aportaciones encontramos más de medio centenar de artículos durante su larga trayectoria académica y científica, a través de los cuales ayudó a asentar las bases del autismo como categoría médica con un componente biológico.

Sus estudios pioneros, iniciados a finales de los 60 y en la década de los 70, sobre cuestiones genéticas, neuroimagen, interrelación entre factores biológicos y sociales, etc. supusieron un cambio de rumbo en las teorías sobre el autismo, poniendo de relieve que los estudios sobre autismo debían afrontarse desde una perspectiva cognitiva y neurobiológica, tal y como demostraban las evidencias que iba encontrando en este sentido.

Esto promovió un avance sin precedentes en la mejora del conocimiento, abriendo líneas de investigación que hasta entonces no se habían considerado, y que permitieron seguir avanzando en el conocimiento del autismo desde diferentes perspectivas biopsicosociales, y también que se comenzaran a desarrollar nuevas formas de intervención basadas en la evidencia científica que se iba consiguiendo.

Pero sus aportaciones no solo se quedaron en el plano del de conocimiento científico, sino que impactaron también sobre la práctica clínica, fundamentalmente en los procesos de evaluación y diagnóstico de TEA.

Es uno de los autores de las pruebas diagnósticas más relevantes, que poseen unas características psicométricas excepcionales y aún hoy en día, son las pruebas de referencia que permiten realizar evaluaciones válidas y fiables, contando con instrumentos sensibles y específicos para esta tarea.

Es uno de los autores, junto con LeCouteur y Lord, de la Entrevista Revisada de Diagnóstico del Autismo (ADI-R) (2003), considerada como la entrevista clínica semiestructurada más eficaz para el diagnóstico de TEA.

También es autor de la prueba de exploración directa ADOS-G (escala de Observación y Diagnóstico de Autismo Genérica -2000-) diseñada por Lord, Rutter, Lamventhal, DiLavore, y Risi, que se considera la prueba de referencia a nivel mundial para valorar el área comunicativa y la sintomatología propia del espectro del autismo.

Su labor pionera nos permitió avanzar en el conocimiento sobre lo que supone el autismo y le debemos mucho. Seguiremos su legado y, sin duda, sus aportaciones seguirán inspirando a las siguientes generaciones de profesionales que desde la investigación o la clínica se enfrentan al reto de conocer las raíces y características del autismo.