Los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA) constituyen una alteración en el neurodesarrollo que se manifiesta en aspectos como la comunicación y reciprocidad social, la flexibilidad cognitiva o el procesamiento sensorial.
A lo largo de los últimos años se han obtenido diferentes datos epidemiológicos con valores en aumento (1/88 nacimientos CDC, 2012), admitiéndose que se manifiestan con mayor frecuencia en varones, siendo la proporción en este sentido de 1 mujer por cada 4 hombres en los casos que se ven agravados por la discapacidad intelectual, o 1 mujer por cada 8 o 10 hombres en caso en que las habilidades cognitivas se encuentren dentro del promedio poblacional.
Los últimos estudios han puesto de manifiesto que existe una baja detección de los TEA cuando este se presenta en niñas/mujeres, lo que aleja a este colectivo del acceso a servicios específicos y a la ayuda que precisan. Algunas de ellas se diagnostican en la edad adulta. Prueba de esta insuficiente detección es que la diferencia entre el número de diagnósticos de TEA femeninos y masculinos pasa de ser muy grande en la infancia, a reducirse significativamente en la adolescencia y edad adulta.
Parece que los Trastornos del Espectro del Autismo se manifiestan con unas características concretas en las mujeres que, por no adaptarse a los cánones elaborados desde la sintomatología de la población masculina con TEA, suelen pasar desapercibidos, y únicamente son detectados en caso de que vayan acompañadas de comorbilidades severas.
Se cree que este fenotipo femenino de los TEA podría, por ejemplo, dotar a las mujeres de la capacidad de “camuflar” sus dificultades, pudiendo simular un comportamiento más ajustado socialmente. De igual manera, los síntomas conductuales visibles son menos frecuentes, apareciendo en mayor medida problemas como ansiedad, depresión o trastornos de la alimentación.
El trabajo The Experiences of Late-diagnosed Women with Autism Spectrum Conditions: An Investigation of the Female Autism Phenotype (Sarah Bargiela, Robyn Steward, William Mandy) propone descubrir qué características tiene este fenotipo femenino del autismo, de cara a orientar futuras investigaciones cuantitativas y poder elaborar herramientas de detección eficaces en ambos sexos.
En el XVIII Congreso AETAPI dedicaremos un espacio especial al TEA en femenino. Con el taller “Soy Mujer y Tengo TEA. Experiencias Personales”, coordinado por María Merino, pretendemos descubrir un poco más sobre las vivencias y características de mujeres con TEA, contadas por ellas mismas.
Bibliografía:
Bargiela, S., Steward, R. & Mandy, W. J Autism Dev Disord (2016) 46: 3281. doi:10.1007/s10803-016-2872-8
